La traducción inglesa comforter (confortador) se remonta hasta Wiclif; pero debemos aclarar que Wiclif usó esta palabra con una amplitud de significado que no posee en el inglés moderno. La prueba es que Wiclif traduce Efesios 6:10: "Confortaos en el Señor." En este versículo, la palabra griega es endunamoun, procedente de la misma raíz de dunamis, que significa poder y es la palabra de donde proviene el vocablo castellano dinamita. En realidad, la traducción que hace RVR de Ef. 6:10 "fortaleceos en el Señor", es la que ha sobrevivido hasta ahora. La misma palabra endunamoun se usa en 1 Ti. 1:12, donde la Versión Popular dice: "Doy gracias a nuestro Señor Jesucristo el cual me ha dado fuerzas para esto"; y la Versión Reina Valera Antigua traduce: "Doy gracias al que me fortificó." En castellano el término consolador tiene que ver con animar, consolar y mostrar simpatía a alguien que está pasando por momentos de angustia y sufrimiento. Más bien el término bíblico tiene que ver con el significado de la raíz latina de la palabra confortador. Esa raíz es fortis que significa fuerte, valiente, vigoroso. Así que cuando así se traduce: confortador no se está diciendo que la única función o la principal del Espíritu Santo sea la de consolar o confortar en el sentido que esos vocablos tienen para nosotros; lo que el término significa es que la tarea del Espíritu Santo consiste en llenar al hombre del poder y denuedo del Espíritu que le capacitarán para enfrentar la vida. Es una pena que el uso moderno de los términos consolar o confortar haya resultado en la estrechez de nuestra concepción de la obra del Espíritu Santo.
Debemos hacer constar que incluso los primeros padres de la iglesia tuvieron también dificultad para traducir la palabra parakletos. Orígenes, en el Cuarto Evangelio, traduce consolador, y, en 1 Juan, abogado. Cirilo de Jerusalén traduce consolador, porque el Espíritu nos ayuda en nuestras flaquezas e intercede por nosotros. Hilario y Jerónimo traducen consolator, enfatizando de nuevo la idea de consolación. Tertuliano varía. Algunas veces translitera la palabra, resultando paracletus; otras, la traduce por advocatus, el abogado que defiende nuestra causa, y, en una ocasión, traduce exorator, el que obtiene mediante súplicas.
Veamos, pues, si podemos llegar a alguna conclusión con esta riqueza de significados de la palabra.
Parakletos es, en sí, una palabra en forma pasiva. Literalmente, significa el que es mandado llamar. Pero, aunque esté en forma pasiva, casi siempre es activa en significado, pues lo que le da su significado es el propósito y motivo por el cual la persona es mandada llamar, esto es, para hacer algo, para que preste algún servicio. Por tanto, recordemos: la palabra está en forma pasiva, pero tiene significado activo.
Conservando esta aclaración en mente, y examinando el verbo parakalein, del que parakletos deriva, llegaremos a descubrir mejor el significado del vocablo.
(1) En su expresión más general, parakalein significa mandar llamar, citar. Así, a un. hombre se le dice que mande llamar a un aliado (summachos) (Heródoto, 7.158). Se utiliza con respecto a mandar llamar a un asesor para que aconseje (sumboulos) (Jenofonte, Anábasis 1.6.5) o a un abogado para que defienda a alguien ante el tribunal (sunergos) (Esquines, 2.184). Se usa también respecto de solicitar de un hombre que se haga cargo de alguna tarea pública, por ejemplo el administrador de gimnasios, que consistía en entrenar, a sus expensas, al equipo que había de tomar parte en la carrera con antorchas. Final. mente, se usa con relación a invocar a los dioses ayudadores (boethoi) (Epicteto, 3.21.12). Está claro que, en cada caso, la cita es para colaborar, servir y auxiliar. Por tanto, un parakletos es, en su sentido más amplio, una persona que ha sido mandada llamar para ayudar a un hombre en una situación de la que no puede salir airoso por sí solo. Ciertamente, el sentido básico de parakletos es ayudador, pero ahora debemos intentar añadir a este significado alguna nota que defina más la clase de ayuda que se busca y que se presta.
(II) Veamos uno de los raros significados de parakalein. En el griego secular ordinario, la palabra parakalein raramente significa confortar, en el sentido de consolar, pero en la Septuaginta sí tiene ese significado. Así, en Sal. 71:21 leemos: "Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme." Esta es la palabra que se usa en el gran pasaje de Is. 40:1, 2: "Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios." En las dos últimas versiones de la Septuaginta, la de Aquila y la de Teodoción, parakletos es la palabra usada en Job 16:2: "Consoladores molestos sois todos vosotros." Así, pues, parakletos puede significar uno que es mandado llamar para confortar y consolar; pero debemos tomar nota de dos cosas: primera, este significado es, con mucho, el más raro; segunda, incluso tomado en este sentido, parakletos todavía conserva el trasfondo de la confortación que capacita a un hombre para mantenerse a pie firme frente a la vida. En Job 4:4, la traducción de Moffat es: "Tus palabras esforzaban a los que decaían", lo que es una descripción del efecto de la confortación que parakletos expresa.
(Ill) Con mucho, en el griego secular ordinario, el uso tanto de parakalein como de parakletos está conectado con la ayuda prestada en alguna clase de juicio legal. En Grecia, el parakletos era el amigo del acusado, el mandado llamar para defenderlo, el que debía intentar que los jueces fallaran a favor del reo, i.e., el abogado defensor, el que - como a veces lo usa Demóstenes- presenta el caso de una persona a la luz más favorable delante de otra persona o de una autoridad. Diógenes Laercio (4.50) habla de la respuesta del filósofo Bion a un hombre que era un gárrulo molesto: "Haré cuanto pueda por ti si me mandas parakletoi, representantes, que defiendan tu caso, pero con la condición de que tú no vengas." Los parakletoi serían mucho más eficaces que el propio interesado. Filón (In Flaccum 4) dice cómo los judíos alejandrinos deseaban encontrar quien defendiera su caso ante el emperador romano. De hecho, lo que buscaban era que la propia ciudad de Alejandría los defendiera: "Debemos encontrar un parakletos, un abogado, más poderoso que consiga inclinar el ánimo de Gayo a favor nuestro.La Espístola de Bernabé (20) habla de los parakletoi, los abogados, de la riqueza y la injusticia, pero acusadores de los pobres. Filón (De Josepho 40), refiriéndose a la respuesta de José a sus hermanos, que estaban aterrorizados por suponer que José se vengaría de ellos, dice: "Os perdono cuanto me habéis hecho; no necesitáis de nadie que interceda por vosotros ni de ningún otro parakletos. Filón habla de Dios mismo creando y bendiciendo al mundo (De Mund. Opif. 6), "sin hacer uso de ningún parakletos, consejero, ayudador, sino que, por decisión propia, quiso bendecir al mundo con sus beneficios". La Segunda Carta de Clemente (6) dice: ¿Quién será nuestro parakletos si somos sorprendidos haciendo lo que no es justo?" Es decir: "¿Quién hablará por nosotros, quién nos defenderá, quién alzará nuestra causa contra la justicia de Dios?" En la Carta de las Iglesias de Lyon y de Viena, cuando cierto número de cristianos están siendo juzgados a causa de su fe, Vetto Epagazo, uno de los oficiales romanos, se confiesa cristiano y, por consiguiente, es llamado el parakletos de los otros creyentes, el abogado de la causa cristiana (citado por Eusebio en su Historia Eclesiástica, 5.1).
La palabra, conservando este mismo uso, aparece transliterada en el lenguaje judío de los primeros siglos de nuestra era. En el Targum, Job 33:23 dice que, a fin de redimir al hombre de caer en el abismo, es necesario una especial intervención angélica, un mediador, un intérprete, un parakletos. Los rabíes escribían la palabra parakletos con letras hebreas, y la usaban libremente: "El que cumple un precepto de la ley gana para sí un parakletos, un abogado; el que comete una infracción gana para sí un kategoros, un acusador." En el juicio celestial, el arrepentimiento y las buenas obras son los parakletoi, los abogados, del hombre." Todas las obras de justicia y de misericordia que un israelita haga en este mundo son gran paz y grandes parakletoi, abogados, entre él y su Padre celestial."
No hay duda de que este es el significado de parakletos en 1 Juan 2:1. Jesús es el amigo del preso; el que defiende nuestra causa; el que intercede por nosotros; el abogado defensor. Los judíos tenían la desesperada labor de poner sus buenas obras y su obediencia a la ley delante de Dios como defensa de ellos. El cristiano dispone de la suprema defensa -la abogacía del propio Jesucristo. El vive siempre para interceder por nosotros.
(IV) En 1 Jn. 2:1, es apropiado dar a parakletos el significado de abogado defensor, pero ya no lo es tanto en el Cuarto Evangelio, donde parakletos es el Espíritu de Verdad (14:16), el intérprete, el maestro y el recordador (14:26), el que había de venir cuando Jesús marchara (16:7). En el Cuarto Evangelio, como el Dr. G. H. C. Macgregor apunta acertadamente, el Espíritu es el alter ego (el otro yo) de Jesús. El parakletos, el Espíritu, es la constante, iluminadora, fortificante y habilitadora presencia de Jesús. Ahora bien, ocurre que todavía hay otro significado de parakalein, que nos dará la clave para interpretar Parakletos. Frecuentemente, parakalein significa exhortar o urgir. Jenofonte usa esta palabra para exhortar a los hombres a que realicen las obras más hermosas (Anábasis 3.1.24), y Platón la usa para inducirlos a que piensen en la esencia de las cosas (Platón, República 535b); Isócrates la utiliza para urgir a los hombres a recordar (3.12). Parakalein se emplea con mucha frecuencia expresando la idea de incitar a una persona a determinada acción o emoción.
Pero, sobre todo, parakalein es usado con respecto a arengar a las tropas que están a punto de entrar en combate. Esquilo (Persae 380) se refiere a los barcos en la batalla: "Las largas galeras se animaban (parakalein) unas a otras, fila por fila." Eurípides (Phoenissae 1254), describiendo un plan de batalla, dice: "Y los vitoreaban, infundiéndoles así ánimos para combatir." Jenofonte utiliza parakalein para urgir a los soldados a embarcar y emprender un viaje audaz (Anábasis 5.6.19). Polibio usa el vocablo con relación a Lutatius arengando a sus tropas antes de una batalla naval contra los cartagineses (1.60.5). También lo usa con respecto a Demetrio reuniendo a sus hombres y dirigiéndoles una arenga antes de embarcar para entrar en combate (3.19.4), y la palabra que utiliza para expresar la idea de embarcar e ir a batallar es el verbo diakinduneuein, que significa aceptar el riesgo de combatir.
Una y otra vez hallamos que parakalein es la palabra de la llamada para reunirse, animarse y recobrar fuerzas; es la palabra relacionada con las arengas que líderes y soldados se dirigen entre si, urgiéndose a continuar en la brecha. Es la palabra que da lugar a esa clase de expresiones que arrancan el temor de los soldados vacilantes y amedrentados y los lanzan a la batalla. Un parakletos es, por tanto, un enardecedor, uno que pone coraje en el corazón del apocado, uno que vigoriza el brazo débil para la guerra, uno que convierte al hombre ordinario en alguien capaz de enfrentarse bizarramente con una situación arriesgada y peligrosa.
He aquí la gran obra del Espíritu Santo. Diciéndolo con palabras actuales, el Espíritu Santo hace que un hombre pueda rivalizar con la vida. El Espíritu Santo es, en efecto, el cumplimiento de la promesa: "...he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt. 28:20).
Claramente la traducción confortador para parakletos, que en tiempos pasados era perfectamente adecuada y correcta, ahora resulta demasiado estrecha y reducida. Limitar, incluso como insinuación, la obra del Espíritu Santo a consolar y a confortar es, tristemente, minimizarla. Estudiando la palabra parakletos hemos visto su enorme alcance tanto en el tiempo como en la eternidad.
(I) Parakletos siempre significa alguien mandado llamar para ayudar en algo y prestar determinado servicio; por tanto, esencialmente, el Espíritu Santo es el ayudador de los hombres.
(II) En la Septuaginta, parakletos tiene un gran trasfondo de esa clase de confortación y consolación que, a pesar del infortunio, mantiene a un hombre a pie firme, pero que, por sí solo, se hubiera derrumbado. Es la confortación que habilita a un hombre para pasar el punto de quebrantamiento ... sin desplomarse.
(Ill) Parakletos cuenta con un amplio trasfondo en la ley griega. El parakletos era el amigo del reo, el abogado defensor, el hombre que daba testimonio del carácter de su amigo cuando éste lo necesitaba más y cuando otros querían condenarlo. Por tanto, cuando describimos al Cristo glorificado como nuestro parakletos, queremos decir que él es quien habla a favor nuestro delante de Dios.
(IV) Parakalein es la palabra para exhortar a los hombres a que realicen obras nobles y a que cultiven pensamientos elevados; especialmente, es la palabra para infundir coraje ante la batalla. La vida nos está llamando continuamente a la lucha, y el único que nos capacita para hacer frente a las fuerzas enemigas, para competir con la vida y conquistarla, es el Parakletos el Espíritu Santo, que no es sino la presencia y el poder del Cristo resucitado.
solo los hijos de Dios disfrutan del Espiritu Santo como parakletos
2Ti 1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
¿Jesús es tu Abogado?
¡debe ser tu amigo!
Juan 15:14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

tenemos que refleccionar bien en esto
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